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El verdadero Adorno PDF Imprimir E-mail

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Muchos se engañan al pensar que una buena apariencia y un atavío llamativo les conquistarán la consideración del mundo. Pero los encantos que sólo consisten en el vestido exterior son superficiales y variables; no se puede depender de ellos. El adorno que Cristo manda a sus seguidores no se marchitará jamás. "Vuestro atavío no sea el externo de peinadas ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios".*


Si se dedicara a la cultura del alma, al adorno interior, la mitad del tiempo que la juventud dedica a hacerse atrayente en su aspecto exterior, ¡qué diferencia se vería en su conducta, en sus palabras, en sus acciones! Los que realmente tratan de seguir a Cristo 344 tendrán concienzudos escrúpulos en cuanto a la ropa que usan; se esforzarán por satisfacer los requisitos de esa orden tan claramente dada por el Señor. El dinero gastado ahora en extravagancias del vestuario, será usado para el progreso de la causa de Dios y para almacenar en la mente conocimientos útiles que los habiliten para ocupar puestos de confianza. Tratarán de responder a las expectativas de Jesús, quien los compró a un precio infinito.

 

Queridos niños y jóvenes, Jesús ha hecho todo lo que está a su alcance para daros un hogar en las mansiones preparadas para los que lo aman y sirven aquí. El dejó su hogar celestial y vino a un mundo desfigurado por el pecado, vino a un pueblo que no lo apreciaba, que no amaba su pureza y santidad, que despreciaba sus enseñanzas, y que finalmente lo entregó a la muerte más cruel. "De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

 

Elena White.