| El verdadero Adorno |
|
|
|
|
Muchos se engañan al pensar que una buena apariencia y un atavío llamativo les conquistarán la consideración del mundo. Pero los encantos que sólo consisten en el vestido exterior son superficiales y variables; no se puede depender de ellos. El adorno que Cristo manda a sus seguidores no se marchitará jamás. "Vuestro atavío no sea el externo de peinadas ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios".*
Queridos niños y jóvenes, Jesús ha hecho todo lo que está a su alcance para daros un hogar en las mansiones preparadas para los que lo aman y sirven aquí. El dejó su hogar celestial y vino a un mundo desfigurado por el pecado, vino a un pueblo que no lo apreciaba, que no amaba su pureza y santidad, que despreciaba sus enseñanzas, y que finalmente lo entregó a la muerte más cruel. "De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
Elena White. |