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Este Departamento debe dar a la juventud una experiencia cristiana positiva y alegre, afirmando a los jóvenes en la verdad presente mediante el estudio de la Biblia y el Espíritu de Profecía, animándolos a desarrollar sus talentos mediante el servicio de otros, y entregando sus corazones y vidas a Jesús.
Los jóvenes son el futuro de la iglesia. Desde el principio, Dios re-veló la importancia de entrenar la juventud. Llamó a Abrahán su amigo porque Él dijo: “... yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí…” (Génesis 18:19). Tanto en el Antiguo como el Nuevo Testamento vemos cómo usó Dios a los jóvenes para llevar grandes responsabilidades. Lamentaciones 3:27. Por lo tanto, su educación es muy importante. Deuteronomio 6:7.
El Departamento de Jóvenes es responsable de:
- Proveer dirección para ayudar a los jóvenes a que conozcan a Jesús, a que den a Dios el primer lugar en sus vidas, y entreguen sus corazones y energías a Él.
- Ser una mano ayudadora de los consejeros juveniles y de los dirigentes juveniles en las iglesias a través de sus respectivos dirigentes de jóvenes de la Asociación y Unión.
- Producir materiales y recopilar materiales apropiados para la distribución entre las iglesias las cuales ayudarán correctamente a la juventud en cuanto a lo físico, espiritual, mental y moral.
Buscar los mejores talentos y jóvenes preparados para el ministerio y animar su cooperación en las diferentes ramas de la obra.
Animar a los obreros de experiencia a cooperar en el entrenamiento de la juventud, concediéndoles un lugar a su lado y la oportunidad de aprender a trabajar bajo su supervisión.
Publicar regularmente una revista juvenil que contenga materiales de inspiración e instrucción para la juventud y sus dirigentes.
- Ocuparse en seminarios para directores de jóvenes y animar reuniones juveniles y actividades de toda suerte positiva.
Coordinar estudios juveniles en todo el mundo.
Cooperar con otros departamentos de la Asociación General para desarrollar un buen programa y luego trabajar con oración y en humildad para llevar adelante el plan general de la obra para la gloria de Dios.
Ofrecer recreación que tenga a Cristo como centro (no entretenimientos y diversión), mediante el aprendizaje de himnos espirituales, la memorización de las Escrituras, y las actividades en grupo para el desarrollo de la labor de equipo.
Los dirigentes de jóvenes deben animar a la juventud a educarse ellos mismos para ser instrumentos útiles para el Señor y su obra.
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