Historia de la navidad
Desde hace mucho tiempo, y de manera repetitiva, tu puedes recordar que la navidad se celebra año con año, y siempre de la misma manera.
Que hace teñir de blanco y de luces de colores nuestras ciudades y pueblos, casi cada rincón que dejamos a un lado en nuestro transcurrir cotidiano en esos días, y que pretende entrar por una ventanita de nuestro corazón.
Objetivo
Este estudio no ha sido hecho con el egoísta propósito de polemizar, sino que motivado bajo el deber de pregonar la verdad pura de Las Santas Escrituras, sin tradiciones, ni mixturas de costumbres diametralmente opuestas a la voluntad de Dios.
Tampoco significa una postura dogmática frente al tema, solamente es un llamado a considerar la suficiente luz que la Biblia entrega frente a esta celebración a la cual “todo el mundo” se hace parte.
Que la gracia de Dios nos dé luz y sumisión a su Palabra y que nos ayude a hacer lo que es agradable a sus ojos.
Origen de la palabra
La palabra Navidad proviene de la palabra "Natividad", que viene del latín "Nativitatem", que significa "nacimiento". Llegó a nosotros por la Iglesia Católica Romana.
¿De dónde nos llegó a nosotros celebrar “Navidad”?
En primer lugar, debemos entender y aceptar que la Navidad no tiene su origen en el cristianismo puro, sino que en el paganismo de Babilonia aproximadamente 2600 años a.C.
La historia relata que en aquel entonces existía una reina llamada SEMIRAMIS en cuyo vientre crecía su hijo TAMUZ, que según aquella religión, habría concebido virginalmente.
¿Quién es Tammuz?
- Gen 10:8 Y Cus engendró a Nimrod. Este comenzó a ser poderoso en la tierra.
- Gen 10:9 Este fue poderoso cazador delante de Jehová: por lo cual se dice: Como Nimrod poderoso cazador delante de Jehová.
- Gen 10:10 Y fue la cabecera de su reino Babel, y Arac, y Acad, y Calanne, en la tierra de Sennaar.
De muchas escrituras antiguas, se ha aprendido considerablemente de este hombre, que comenzó la gran apostacía mundialmente organizada contra Dios, que ha dominado al mundo hasta ahora. Nimrod fue tan diabólico, que se casó con su propia madre, llamada Semiramis. Después de la muerte inoportuna de Nimrod, su llamada madre-esposa, Semiramis, propagó la diabólica doctrina de la sobrevivencia de Nimrod como ser espiritual. Ella proclamó el crecimiento completo de un arbol de pino que brotó de un día para otro, desde un tronco seco, que si
mboliza el surgimiento hacia una nueva vida de la muerte de Nimrod. En cada aniversario de su nacimiento, ella declaró, que Nimrod visitaría el pino y dejaría regalos en él. El 25 de Diciembre, fue la fecha del nacimiento de Nimrod. Este es el origen real del árbol de Navidad.
¿Y el arbol?
Aquel hijo era la encarnación del dios sol (Ra para los egipcios y Baal para los caldeos) y su alumbramiento se celebre con fiestas, orgias y en particular se adornaban arboles con cerezas rojas y bolas brillantes en representación del sol. La costumbre del árbol surgió de una creencia babilónica que decía que Semiramis, la madre de Tamuz, afirmaba que durante una noche, un árbol verde se desarrollo de un tronco muerto. El tronco supuestamente representaba a su esposo muerto, Nimrod (Gen. 10:9) ¡y el árbol del pino llego a ser símbolo de que Nimrod había revivido en la persona de Tamuz!
Por esa fecha, se popularizo mucho el culto a la madre y el hijo elevándose a ambos a la estatura de divinidades; a semiramis le llamaron “la Reyna del cielo” y esta fue adoptando varios nombres, tales como Astarot, Diana, Isis y Astarte y a su hijo Baal (Tamuz). Las santas Escrituras revelan la errónea actitud del pueblo de Israel que frecuentemente se inclinaba a estos dioses. Jueces 2:13, Jeremías 7:18, Ezequiel 9:14
Exáminemos la Enciclopedia Católica, publicada por esa iglesia. Bajo el nombre “Navidad”, usted encontrará:
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“La navidad no estaba dentro de las primeras festividades de la Iglesia…La primera evidencia de esta fiesta viene de Egipto…Esas costumbres paganas se centraron cerca del mes de Enero originando las Navidades”. Y, además, encontrarémos esta verdad: “…en las Escrituras, solo los pecadores, no los santos, celebraban sus nacimientos”.
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La Enciclopedia Britanica nos dice: “Navidad. La navidad no estaba dentro de las primeras festividades de la Iglesia…” No fue instituida por Cristo a los apóstoles, o por autoridad Bíblica-fue tomada del paganismo mucho después.
La Shaff-Herzog Encyclopedia lo explica claramente, en su artículo sobre la “Navidad”: “Cuán mucho dependía la fecha de la festividad de la Pagana Brumalia (25 de Dic.) siguiendo la de Saturnalia (17-24 de Dic.), celebrando el día más corto del año y el “nuevo sol”…sin poder ser determinado con exactitud. Las fiestas paganas Saturnalia y Brumalia estaban muy estrecha y profundamente arraigadas a costumbres populares para ser colocadas al lado de las de influencias Cristianas…El festival pagano con sus líos y jolgorios fue tan popular que los Cristianos estaban contentos con la excusa de continuar su celebración con muy pocos cambios en lo espiritual y en cuanto a comportamiento. Predicadores Cristianos del Oeste y del Este protestaron contra la frivolidad sin par con la cual era celebrado el nacimiento de Cristo, mientras los Cristianos de la Mesopotamia acusaron a sus hermanos del Oeste de idolatría y adoración al sol adoptando como Cristiano este festival pagano.
No cabe duda que el paganismo de Babilonia trascendió las fronteras, asentándose con mucha fuerza en el politeísmo del imperio romano. Es ahí, donde se celebraba el día 25 de diciembre como “El festival de invierno”, en conmemoración del alumbramiento de TAMUZ, (Saturno para los romanos) el dios sol encarnado.
Esta festividad iba acompañada de orgías, desenfrenos y una gran inclinación hacia el valor de la amistad, lo cual se demostraba con intercambio de regalos y presentes para aquella fecha. También surgió la costumbre de adornar las puertas de cada casa, con coronas de flores y hojas verdes y por cierto la práctica de adornar un árbol con frutas y decorativos alusivos al dios sol.
“Destruiréis enteramente todos los lugares donde las naciones que vosotros heredaréis sirvieron a sus dioses, sobre los montes altos, y sobre los collados, y debajo de todo árbol frondoso”
Deuteronomio 12:2
Origen las Coronas navideñas, muérdago y dulce leño navideño.
Dentro del paganismo antiguo, el muérdago fue usado en los festivales de el solsticio de invierno porque fue considerado sagrado para el Sol, porque se suponía de milagroso poder curativo. La costumbre pagana de besarse debajo del muérdago fue uno de los primeros pasos en las noches de parranda y borracheras seductoras – celebrando la muerte de el “viejo sol” y el nacimiento del Nuevo en solsticio de invierno.
Bayas o moras benditas fueron también consideradas sagradas para el dios-sol. El dulce de leño navideño (Yule log) es en realidad el “leño sol”. “Yule” significa “rueda”, un símbolo pagano del sol. Todavía hoy, profesos cristianos hablan de la “sagrada PASCUA navideña!”.
La “Enciclopedia Americana” dice: “La sagrada corona navideña, el muérdago, el dulce de leno navideño… son reliquias del PAGANISMO pre-Cristiano! El libro “Peguntas y Respuestas” compilado por Frederick J. Haskins, hallado en cualquier biblioteca, dice: “El uso de coronas navideñas se cree, según autoridades, que puede ser rastreado hasta las costumbres paganas de decorar edificios y lugares de adoración en los festivales que tomaron lugar en los mismos tiempos de Navidad. El árbol de Navidad viene de Egipto, y su origen se fecha desde un período mucho anterior a la era Cristiana”.
Santa Claus
El nombre “Santa Claus” es una descomposición del nombre “San Nicolás”, un arzobispo Católico Romano que vivió en el siglo 5. Busque en la Enciclopedia Británica, edición número 11, donde leerá: “ San Nicolás, arzobispo de Myra… un santo honrado por los Griegos y Latinos (NO hispanos) los 6 de Diciembre… Una legenda de su otorgado y furtivo dote sobre las tres hijas de un empobrecido ciudadano… se dice haber sido originado en la vieja costumbre de dar regalos secretos en la noche de San Nicolás (6 de Diciembre), fue SUBSEQUENTEMENTE TRANSFERIDO A LAS NAVIDADES. Por esto se ha asociado la Navidad con Santa Claus….”
El árbol de navidad
Parece ser que la costumbre del árbol de Navidad nació en Alemania, en la primera mitad del siglo VIII. Estando predicando el misionero británico San Bonifacio un sermón, el día de Navidad, a unos druidas alemanes para convencerles de que el roble no era ni sagrado ni inviolable, el "Apóstol de los alemanes" derribó uno. El árbol al caer fue destrozando todos los arbustos excepto un pequeño abeto. San Bonifacio, interpretó la supervivencia del arbolito como un milagro, concluyendo su sermón: "Llamémosle el árbol del Niño Dios". Los años siguientes los cristianos celebraron las Navidades plantando abetos. En el siglo XVI se decoraban los abetos en Alemania para festejar la Navidad.
El fuerte roble fue en muchos casos el árbol rey. Al llegar la caducidad de sus hojas, su aspecto desolado era compensado con diferentes adornos tratando de atraer el espíritu de la Naturaleza que se creía huido. La leyenda cuenta que en la primera mitad del siglo VIII un roble que los paganos creían sagrado cayó sobre un abeto, pero éste quedó milagrosamente intacto, por lo que fue proclamado el árbol del Niño Jesús. Su forma triangular se explicó como representativa de la Santísima Trinidad, con el Dios Padre en la cúspide. El moderno árbol de Navidad proviene de Alemania y sus primeras referencias datan del siglo XVI. Hasta el siglo XIX no llegaría a Gran Bretaña, Francia, Estados Unidos, Puerto Rico, China y Japón.
Los adornos del árbol
Las bolas, estrellas o herraduras que hoy cuelgan del árbol de Navidad representan las primitivas piedras, manzanas u otros elementos que en el pasado adornaban el roble, predecesor del actual árbol navideño. Cada uno de estos ornamentos tiene de por sí un significado. Así por ejemplo, antes de que fueran sustituidas por bombillas eléctricas de colores, las velas eran uno de estos adornos: simbolizan la purificación y su llama se entendía como la representación de Cristo, la luz del mundo. Las herraduras son un clásico amuleto que atrae la buena suerte. Las habituales piñas se utilizan como un símbolo de la inmortalidad y las campanillas como muestra del júbilo navideño. Las manzanas o las bolas de colores, su más tradicional variante, desarrolladas por los sopladores de vidrio de Bohemia del siglo XVIII, son signos propiciatorios de abundancia. Por último, las estrellas anuncian los designios de Dios.
La mayor parte de las decoraciones navideñas tradicionales, son herencia de los países del centro y norte europeo, que veían al Árbol de Navidad como una expresión de las fuerzas fecundantes de la Madre Naturaleza, por lo que les rendían culto.
Según los rituales paganos, el Árbol de Navidad era un gran sostenedor del universo, con planetas, lunas y estrellas incluidos. De allí también la costumbre de agregarle luces, esferas y campanitas, de diversos colores, casi siempre mezclados con oro o plata.
Posteriormente, surgieron nuevas versiones que, a partir de un tema predefinido ponían a volar la imaginación. Entre otras, están -por ejemplo- las que resaltan a Santa Claus, con sus renos, trineos y regalos; las que presentan la Música y los villancicos: con tambores, violines, trompetas, llaves de sol, corcheas, etc.; o las que recuerdan bosques mágicos, llenos de duendes, piedrecillas, nieve, piñas, hongos rojos con lunares blancos, hadas y estrellas; o la navidad junto al mar, que agrega barcos y faros.
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